Tuesday, February 2, 2010

..Despegue Repentino..

(Photo: Parque Conjunto El Velero, Bogotá, Colombia)


"Well I wish I could think of some cliché to mouth, to make our parting seem less sad," - Run,Honey, Run - Morcheeba

Ayer primero de febrero fue de cierta manera toda una aventura y una carrera contra el reloj. Desde el comienzo del día fue ir a cuadrar todos los últimos detalles antes del vuelo (tentativo), comprar cosas, fijarme que no se me estuviera quedando nada y sobre todo hacer que mis pertenencias cupieran en la maleta sin que tuviera que pagar algún tipo de recargo o peor aún, que tuviera que dejar algo atrás.

Mi día se dividió entre hacer vueltas para mi y ayudar a mi mamá a cuadrar su drama con la camioneta (la cual se habían llevado para los patios, para aquellos que vivimos o conocemos Bogotá sabemos la desgracia tan infinita que esto puede conllevar). Lo simpático o más bien bizarro del día de ayer es que no sabía sí si me iba o no, no sabía si sentir la nostalgia de partir por lo menos por un año de Colombia, si mirar a mi hermano y que me diera cosita de saber que al nene le iba a dar un guayabo tenaz cuando me fuera. Pasé el día como cualquier otro, confieso que estuvo muchísimo más movido que los otros días de las últimas dos semanas. A las 6:30 pm estaba parada en frente de mi maleta, ya llena (y bastante pesada también), hablando con mi papá las cuestiones de logística y con Juan Sebastian al lado, quien había ido para despedirse. En medio de tanto ajetreo y tanta cosa, no lograba sentir nada frente al hecho que tal vez partiría esta noche, sólo sabía que quería irme pero no lograba hacerme una idea ante la posibilidad que se acercaba con cada hora.

Luego de despedirme de Juan Sebastian, me bañe rápido y a aquello de las 7:15pm estaba saliendo de mi casa, despidiendome de mi papá, y fue la despedida más rara de mi vida, pues en verdad no sabía si nos volveríamos a ver esa noche o si en verdad seria hasta la próxima vez que venga a Buenos Aires o hasta que yo vuelva a Colombia. Él, evidentemente, aún seguía con la cabeza en las cuestiones de logística y oí como le dijo a mi mamá mientras salíamos: No se te olvide darle las recomendaciones (las cuales me han venido dando desde hace unos 3 meses). La despedida de mi hermano fue igual, estaba ahí comiendo pasta muy tranquilo y de repente se me hizo raro despedirme de él, una vez más sin saber que tan verdadera era esta despedida.

Salimos para el aeropuerto y llegamos tipo 7:45, fuimos directo al counter sin siquiera sacar mi maleta de la camioneta por aquello de que en verdad estaba muy pesada y que si en verdad si encontraba vuelo vendríamos a sacarla rápido. Una vez en el counter, mi mamá y yo entramos en modo "Carita de Bambi" para rogarle a la señora que nos consiguiera un puesto en el vuelo, que era urgente, necesario etc. Nos dijo que debíamos esperar una hora, debíamos volver a las 8:45pm, es decir faltando 15 minutos para que cerraran el vuelo. En vista de que teníamos una hora para quemar, nos fuimos a comer a Crepes, una vez más en mi cabeza tenía la extraña sensación que esta podría ser mi ultima comida en Bogotá por mucho tiempo, pero sabía igual, me sentía igual, todo parecía remoto y desconocido.

Comimos y fuimos a buscar un libro para matar tiempo en el vuelo (tentativo) pero nos dimos cuenta que ya casi era la hora de volver al counter entonces dejamos el libro de lado. Bajamos una vez más, entrando de nuevo en Bambi mode y estábamos listas para joderle la vida a los de Avianca hasta que no hubiera ya nada más que hacer. Finalmente después de unos minutos que parecieron literalmente horas, mi mamá salió corriendo por la maleta (que, quisiera volver a remarcar, estaba verdaderamente pesada), volvió, la señorita sacó rápidamente mi tarjeta de embarque y de repente la tenía en mis manos. Volteé a mirar a mi mamá y ahí estaba, a mi lado y con los ojos aguados. Fue en ese lapso mínimo de segundos que me di cuenta que me iba, que ya, era definitivo y que tenía que correr a la puerta de embarque porque ya no tenía tiempo.

Salimos afanadas hacía el segundo piso del aeropuerto, yo tratando de llamar a J-E para avisarle que llegaba hoy y mi mamá hablando con mi papá, diciendole que tenía la tarjeta, que me iba. Y de repente, ahí estábamos, en frente de inmigración, en esa sección del aeropuerto donde se aglomeran grandes grupos de gente para despedirse, se abrazan, se desean buen viaje, lloran, se ríen y mi mamá y yo corriendo. Me despedí muy rápidamente de mi papá y no alcancé a hablar con mi hermano, abracé a mi mamá, quien aún tenía los ojos aguados y nos despedimos.

En medio de tanto ajetreo, tanta vuelta, tanto afán y tanta incertidumbre no alcancé a sentir el peso de lo que fue este despegue repentino. Un momento tenía a mi mamá al lado al siguiente andaba caminando por el Duty Free, camino al vuelo que me traería a la capital Argentina. El mirar mi tarjeta de mi cuenta del karma que es conseguir un vuelo a último momento, efectivamente a uno le dan una silla, la cuestión es que es la peor silla de todo el vuelo. Para recuerdos futuros, la silla que me dieron: 37F --> para aquellos incultos que no saben que silla es, pues a ver, de manera ilustrada, iba haciendole visitas a las azafatas. Mientras iba entrando al avión, un hombre que estaba delante mío con su esposa le dice: "35D, bueno al menos no nos dieron la última fila, la 37 creo, con esos asientos que no se pueden mover y que estas definitivamente en la cola del avión, es tenaz, inhumano casi." Y yo ahí atrás escuchandolo relatar lo que serian las próximas 6 horas de vuelo.

Efectivamente sentí el vuelo en su máximo esplendor, si les gusta sentir lo que es volar, recomiendo que la próxima que viajen en avión pidan específicamente esta silla. Durante el vuelo pensé en sacar mi computador y escribir esta entrada mientras volaba, habría sido una experiencia diferente, pero la verdad mientras veía la película, que ya ni me acuerdo cual era, entré en un estado en el que dormía pero en verdad no. Mi cabeza daba vuelta de un lado al otro, no lograba acomodar mi almohada, mi cobija se me caía y me daba frío. En verdad no pude ser más feliz (y al mismo tiempo ni tanto porque estaba casi dormida) cuando el capital anunció que comenzabamos el descenso hacía el aeropuerto Ezeiza.

Evidentemente lo que me impacto de mi llegada fue la ola de calor que sentí, incluso a las 7am. Al tomar el taxi no pude ser más feliz de saber que tendría aire acondicionado por lo menos durante la hora de trayecto de toma llegar a Palermo. Hablé un rato con el conductor, quien resultó ser bastante simpático (eso de que lo invitan a tomar cerveza y todo a uno). Llegué al apto de J-E, una vez más ligeramente atontada por la temprana hora y por el peso del calor que azotaba, subimos la maleta (no sin esfuerzo), escribí un rápido e-mail para avisar que mi llegaba exitosa y proseguí a quedar placidamente dormida hasta que un taladro (manejado por obreros justo abajo de la ventana) me despertó.

Qué hacer hoy, antes de que la vida 'real' comience una vez más? Una cerveza fría cae bastante bien.

"Appena prima di partire," - Zero Assoluto

Monday, January 25, 2010

..Un Paro Cardiaco Para Llevar Por Favor..

(Photo: Parrilla 'El Torito, Costanera Sur, Buenos Aires, Argentina)


"Me verás volar por la ciudad de la furia, donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todo," - Ciudad de la Furia, Soda Stereo

Creo que sobra decir que soy un fracaso para los blogs, pasar más de un mes sin escribir es la clara evidencia de este hecho, incluso durante el tiempo que pasó pensé en cosas para escribir pero Dios en medio de tantas cosas para hacer y de no hacer nada, no me nació el impulso para escribir. Es por eso que ahora, un mes y 23 días después vuelvo a esta página que en verdad no quisiera abandonar.

Bueno dejando de lado toda la chachara acerca de mi fracaso como bloggeadora (linda la palabra), volvamos a lo que importa, que vendría siendo la entrada en sí.

----

Durante el mes de diciembre realicé un viaje a Buenos Aires para visitar a J-E y para disfrutar del placer que son los alfajores, helados, vinos, carnes, chocolates y caminar por las calles porteñas. Fue un muy buen mes, dos semanas en Buenos Aires y dos semanas viajando por el norte argentino y negriandome para quedar bien morena. Caminamos, comimos, bebimos, salimos, nos reimos, nos quemamos, hablamos, tomamos fotos, vivimos la life argentina.

En medio de tantos placeres argentinos no podiamos dejar de lado el paseo a la Costanera Sur, plan que no hice la primera vez que fuí a Argentina con mis padres. Qué es la Costanera Sur? Bueno, tal vez me equivoque en mi descripción pero para mí es la avenida que bordea el río de la Plata y que pasa al lado de la Reserva Ecológica, con botellas de plastico y basura en la mitad detalle que hacer que en medio del calor veraneo de BsAs dan bastantes ganas de meterse al agua. Qué hay en la Costanera Sur? Fácil, Bondiola, Choripan y música to go avec.

Creo que fuimos un sábado, con muchísima hambre luego de no haber comido nada antes de salir del apartamento, caminando al lado de los edificios de Puerto Madero, un pequeño parque, un campo y vías férreas cubiertas casi completamente por el césped. Llegamos a la Costanera, ya con el hambre al 100% y visualizando el Choripan, la calle peatonal con 'stands'/ carritos asadores, estos mismos con sus puestos donde se encuentran los aderezos para el plato de su elección y una heladera con todo tipo de gaseosas y una que otra cerveza.

Paramos en el primero que vimos: 'Parrillada el Torito', el cocinero allá atrás, con su variedad de carnes, tienen de todo tipo: niño perdido, paloma, paloma perdida, sorpresa, res, cerdo...En fin, yo como no había tenido la experiencia, pedí un choripan, ya lo tenía fichado, lo traía en la cabeza desde que salimos del apto, J-E pidió una bondiola, para aquellos incultos que no saben lo que es, es carne de cerdo (and God knows what else) picada. Algo que me marcó de mi estadía en Argentina es que a pesar que hablamos el mismo idioma, en una gran cantidad de oportunidades las personas no me entendían cuando hablaba, sí tal vez sea porque no digo el 'shhh', pero igual me perturbó un poco pues debía acudir a J-E para aclarar lo que decía...qué tan loco es eso? Una colombiana pidiendole a un francés que le explique a un argentino lo que quiere para comer.

Mientras esperábamos, sentí algo de pena por Monsieur le chef, pues ahí en ese puesto detrás de ese asador, las gotas de sudor que rodaban por su frente (y probablemente por todo el resto de su cuerpo) no pasaron desapercibidas. Cuando estuvo lista nuestra comida proseguimos a recogerla, el hombre en su eterna sabiduría nos dio el choripan y la bondiola, cada uno con su respectiva servilleta, la cual en menos de tres segundos estaba completamente transparente.

Proseguimos con los aderezos los cuales varían entre ensalada de tomate,lechuga, cebolla, salsas de todos los colores y sabores, vinagretas y como veinte platos más llenos con quien sabe que más. La verdad, el choripan eran tan grande que el pensar agregarle algo más parecía imposible pero pues igual tratamos. La parte más simpática de esta experiencia es saber como carajos hacer para comerse esa cosa, uno la mira por todos los lados, abre un poco la boca y trata de morder, no, no era por ese lado...bueno trate por otro. Para los que creen que comerse un perro caliente (o pancho) es difícil, recomiendo que se abstengan de comerse uno de estos, corren el riesgo de 1. Que el choripan termine como decoración de la ropa que llevan o 2. Atragantarse en el intento.

La conversación mientras que comíamos fue nula pues el grado de concentración que se requiere para comerse una cosa de esas es bastante elevado, fijarse que no se este cayendo un pedazo por ningún lado, que no se vaya a manchar la ropa, tratar que la única servilleta que le dieron no se engrase a una velocidad descomunal para al menos poder tratar de limpiarse la boca. Unos minutos después debimos pedir más servilletas, era cuestión de urgencia. Al finalizar la comida, simpática idea pues uno al ver el tamaño de estas comidas no cree que pueda acabarlas, nos miramos y miramos nuestras panzas las cuales debieron haber crecido unos cuantos centímetros. Uno se dice: ah, no eran tan grande o tan pesado después de todo...dele uno o dos minutos y siente como su peso se va acomodando en su sistema y luego sabrá que si no se mueve inmediatamente para bajarlo un poco, es muy probable que se quede bloqueado en el sitió en donde se encuentra sentado.

Luego de 300 servilletas y respirar muy profundo, nos pusimos de pie y proseguimos a buscar un sitio donde lavarnos las manos, J-E evidentemente aprovecha la situación para ser una nalga y mojarme con el chorrito de agua y así en vez de lavarme las manos terminé casi bañada. Luego de esta saludable comida, decidimos continuar con nuestro plan saludable y caminamos o pues, rodamos por la Costanera Sur.

Esta es una experiencia 100% argentina, la gente está ahí comiendo tranquila, cuestiones de sanidad e higiene olvidadas por completo pues siempre está bien comerse esa comida que no se está muy seguro de donde viene, cuanto lleva ahí o en qué condiciones fue preparada porque al final sabe delicioso y quita el hambre por tres días. Gente trotando, tomando mate sobre el borde de la avenida, jugando futbol y haciendo picnics, buena música de fondo para acompañar...or maybe not, pero bueno, el ambiente esta ahí, es sólo cuestión de ir a disfrutarlo. Una de las tantas cosas que hace que enarmorarse de Buenos Aires sea tan fácil...un paro cardiaco para llevar por favor.


"Buenos Aires se ve...tan suceptible,"

Wednesday, December 2, 2009

Así se baila el Tango


(Photo: CD's Buenos - Aires Paris Electronic Tango,Hybrid Tango, Natallia - Tango Electronico)


"Milonga pa' recordarte, milonga sentimental...otros se quejan llorando, yo canto pa' no llorar" - Milonga Sentimental, Otros Aires.

La noche antes de mi vuelo de regreso a Colombia salimos a comer a un restaurante y luego de eso fuimos a tomar algo en el Centre Ville. Caminamos por la Esplanade y por el Jardin des Champ de Mars de Montpellier y llegamos al Musée Fabre, en el patio justo en frente del restaurante del museo había un gran grupo de gente y se oía un tango en el aire. Al acercarnos más nos dimos cuenta que era una de esas noches en las que la gente reúne en un sitio especifico a bailar, en este caso evidentemente era una noche de tango. La gente milongueaba y bailaba lentamente, el tango guiaba sus pasos, lentos y sensuales, marcados e incitantes.

Nos acercamos a la mesas, yo me quede cerca de la mujer que colocaba la música, le pregunté quien era el artista y cual era la canción que sonaba. Mientras me respondía continué observando a la masa humana que se deslizaba lentamente a través de la pista, sus pasos tan suaves que parecían flotar a milímetros del suelo. La mujer me preguntó si sabía bailar tango, le respondí que no, nunca lo había intentado pero que me encantaba escucharlo, sobre todo el tango electrónico.

"Bebe tus nostalgias en el sordo cafetin"

Me despedí de la mujer y me dirigí a la mesa donde estabamos sentados. Ahí seguí mirando el dulce y lento baile que se presentaba ante mis ojos. En ese momento me dije que era una verdadera lastima no saber bailar pues me habría encantado participar en ese momento, en ese grupo de gente unida por un ritmo y guiando sus pasos lentamente por la pista. Vi parejas de todos tipos y edades, hombres, mujeres, jóvenes, viejos, los imaginaba a todos como enamorados, que venían a dejar de ser dos para volverse uno al ritmo del tango.

Cada quien iba a su ritmo, escogía sus pasos, se deslizaba como deseaba. Cada paso se marcaba, se sentía. Sus rostros separados por un leve milimetro, sus brazos firmes, sosteniendose mutuamente y sus piernas...dibujando figuras y decorando cada uno de sus movimientos. El leve roce de una pierna sobre otra, una caricia escondida. Un beso perdido entre el sonido del bandoneón.

La música se detiene y pareciera como si todos hubieran salido de un trance, como si el fin de la música los transportara una vez más a esa noche de verano en el centro de Montpellier. Sonríen, agradecen, se abrazan y se besan y lentamente la pista va quedando vacía.

"A veces...cuando logro sobrevivir al Domingo que rara vez florece"

Estando de regreso en la tierra del café y la cheverecidad decidí no dejar atrás esa idea de bailar tango y por eso decidí comenzar unas clases. Encontré una pequeña academia cerca de mi casa, con un grupo igualmente pequeño compuesto por más mujeres que hombres y por un profesor bastante simpático. Ya habiendo visto más de una vez como se baila el tango, me pregunté que tan difícil sería aprender, que tanto tiempo me tomaría llegar a alcanzar un nivel que se pudiera considerar decente, que si en algún momento llegara a ir a Buenos Aires y hubiera una milonga que yo pudiera participar en ella (asi fuera con los pasos más básicos).

Comencé mis clases hace ya unos 4 meses y medio, 2 horas cada semana. En verdad no es mucho, razón por la cual mi progreso ha sido más bien lento sin embargo desde el primer día me di cuenta que tomar estas clases fue una muy buena decisión. Sentía que quería aprender, practicar y moverme como se movían los alumnos que iban más avanzados. Hay una señora de unos 60 años que en una ocasión bailó toda una canción con el profesor (Miguel Angel) y al finalizar la música lo único que pude decir fue: "Yo quiero...(bailar así)."

"Borracho y desaliñado entró el cantor malherido, bebiose hasta el apellido para poder entonar"

En mi ultima clase aprendimos uno de esos pasos que uno ve y dice: "que vaina tan sexy carajo" en verdad quedé atónita y cuando logré hacerlo me sentí realizada, imaginé juntar todo lo que he aprendido y poder hacerlo en ritmo real, en una milonga, bailando en el sentido contrario a las agujas del reloj (porque así se hace). Apoyar mis manos suavemente sobre la espalda de mi pareja, descansar mi cabeza ligeramente contra su barbilla y dejarnos llevar por la música. Caminar, disociar, entrar a quinta, hacer ochos rodeando bien, el pie se desliza por el piso, pivot. Dejandonos llevar, dejandome llevar. Salida americana, entrada a quinta, pivot y lentamente deslizo una pierna contra la otra, la cruzo y vuelve a bajar, siempre manteniendo el equilibrio, la sensualidad, el ritmo.

"Un pedazo de barrio allá en Pompeya, durmiendose al costado del terraplén"

El Tango se baila con la mirada arriba, hombros relajados, mano en la espalda y dejandose llevar, ningún paso es ensayado, estos nacen del ritmo, mantener la pose recta y el resultado es simple y pura sensualidad, romance, nostalgia, tristeza, todo esto expresado a través del bandoneón y su suave música. Es un trance, un viaje a un momento distinto en el que las palabras no existen, las miradas se cruzan, los cuerpos se tocan, se rozan, se sostienen. Es un momento en el que dejamos de ser dos, para volvernos uno.

"Pero entre tanto tango encontré su ropa junto a mi ropa"

Tuesday, November 24, 2009

:Billet d'Avion:

(Photo: Cerveza Redds, Beer Station 85, Bogotá, Colombia)

"I love you not for what you are, but for what I am when I'm with you," - Author Unknown


Elle avait le billet d’avion dans son sac à main, celui-ci était au-dessous de ses jambes, juste à côté du gilet de sauvetage. Elle a ouvert les yeux doucement, 8 :4opm vol à NY…ouais, c’était à cette heure qu’elle avait pris son avion, maintenant elle ne savait pas quelle heure il était. Elle avait laissé sa montre sur son bureau, chez elle. De certaine manière elle avait pensé que dès qu’elle prenait son avion ; le temps ne compterait plus.

Elle avait peur, ses mains tremblaient et depuis quelques jours elle avait froid, mais froid du genre qui se mettait dans les os et qu’elle ne pouvait pas apaiser. C’était bizarre, il faisait nuit et elle le savait même si elle ne le voyait pas. Les hôtesses de l’air avaient déjà passé plusieurs fois avec des plateaux, de la nourriture et des boissons. Non, je ne veux rien, merci. Souri.

Le billet était vieux, dans son sac il devait être écrasé par toutes ses affaires, par son portefeuille, son passeport et quoi d’autre. Elle essayait d’agir comme si ce billet, vieux et écrasé ne valait rien quand en réalité, elle sentait qu’il valait plus que n’importe quel autre élément dans sa vie. Elle ne pouvait pas nier l’importance de ce but de papier, elle était quand même dans l’avion, en train de traverser l’Atlantique. Oui, elle savait que le billet avait une valeur.

À NY il y avait une rue où elle était censé d’y aller. Rendez-vous là-bas, tu iras ? Oui, on se verra là-bas. Il y avait une chaise, elle attendrait sur cette chaise, pendant combien de temps ? Allait-t-elle rester toute la journée ? Et s’il ne venait pas ? Non, non, pense pas à ça…on verra…tout va se passer bien.

Elle a demandé un peu de vin, elle sentait que cela lui ferait bien en ce moment. Elle regardait l’hôtesse de l’air pendant qu’elle le demandait quel type de vin elle voulait. Rouge. En vrai, elle ne connaissait rien sur le vin, elle faisait toujours confiance à ceux qui apparemment en connaissaient plus. Le vin gardait un million de souvenirs, dans ses couleurs, ses odeurs et ses goûts. Le vin l’a faite penser à lui. Elle en avait bu un peu juste avant de se retrouver pour la deuxième fois, au milieu d’une place. Les gens dansaient la salsa autour d’eux. Ils se regardaient, l’un à l’autre.

Elle était dans l’avion, elle buvait du vin et pensait à lui. Putain, comme elle était pathétique. Elle gardait les souvenirs de ce qu’ils avaient vécu comme si c’était hier. Elle n’aimait pas trop les avions, en fait. Chaque fois qu’elle prenait un, elle avait des sentiments différents.

En vrai, elle a décidé que tout dependait que ce qui l’attendait de l’autre côté.


Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. – Gabriel Garcia Marquez


Sunday, November 8, 2009

250 Pesos El Minuto

(Photo: La Candelaria, Bogotá, Colombia)


"que a ella, por robarle la cadena, un ladrón la había matado en la carrera séptima de Bogotá" - En Esas Andaba Cuando La Ví, Fernando Quiroz

Y me da algo de tristeza pensar en lo que motiva esta entrada en el blog; no es una salida a Bogotá o la memoria de algún momento, no es una nostalgia que necesito expresar, una tristeza a desahogar o una felicidad a plasmar, es un recuento de una muerte completamente ridícula. Y ahora que escribo, pienso que gran parte de las muertes que se dan en este país, en esta ciudad tienen esa característica particular...que son completamente ridículas.

En el aeropuerto, esperando mi avión para volver a Francia compré un libro para entretenerme, aquello de los vuelos largos y demás. Compré un libro de Fernando Quiroz, el que cité arriba. Es un libro fácil de leer, con una historia que refleja detalles de Bogotá y de Buenos Aires, la realidad de la capital colombiana, la historia de un hombre que trata escapar de su propia vida luego del asesinato de su esposa por parte de un ladrón que buscaba quitarle una cadena. Ridículo. Completamente ridículo y aun así es completamente cierto. De este libro me marcaron dos aspectos, el primero la historia de amor que se desenvuelve a través de las calles de la capital porteña y el segundo, la descripción del impacto de una tragedia que se dio en las calles de Bogotá.

La semana pasada estuve hablando con mi mamá mientras la acompañaba a hacer una compras y pasando por una calle que tendemos a frecuentar me pregunta por una mujer que se paraba en el semáforo acompañada de una amiga, generalmente para pedir plata. Me preguntó si recordaba a la mujer y le dije que no, pero en fin, me dijo que dos días antes había pasado por ahí y vió que solo estaba una de las dos jóvenes. Aprovechando la luz roja del semáforo y su naturaleza habladora, mi mamá preguntó por la otra muchacha.

-"La mataron la semana pasada, estaba hablando por el celular y un man por robarselo fue y la agredió y ella no se dejó entonces el tipo la mató"

Yo me imagino la escena, y muchas veces me he preguntado que haría si en algún momento de mi vida llega alguien a atracarme, a quitarme mi itouch o mi computador. La gente aquí dice que no vale la pena ponerse a pelear por eso, va el ladrón y le saca un chuzo o una pistola y hasta ahí llega la historia. Digan lo que digan, yo creo...que si llegara el momento yo me le tiro encima, yo no me dejo, y tal vez, tal vez me salga cara esa jugada.

En mi cabeza no cabe la idea que alguien sea capaz de matar por un celular, por un misero celular, por plata, por una cadena. Mi vida vale más que eso, una vida vale más que eso. Que ocurre dentro de las cabezas de las personas para poder llegar a creer que por un celular se puede acabar con la vida de una persona? Matar a un estudiante por su computador? Apuñalar a una mujer por su cadena de oro? Si, es cierto que es gente que tal vez viva de lo que roban, de lo que pueden quitar, es gente que vive de las vidas que quitan.

Cualquiera podría preguntarse por qué escribí sobre esto, por qué resaltar este lado oscuro de esta mágica ciudad, de este hermoso país y de su gente 'feliz'. Por qué hablar de esto? porque desafortunadamente es una realidad que nos sigue, su sombra está presente en nuestros días, sentimos su peso cuando caminamos por las calles con cosas de valor y con susto de que por alguna razón hoy no sea el día...y nos ganamos una loteria en la que nadie quisiera participar.

Amo esta ciudad, amo sus calles, sus bares, sus restaurantes y me da tristeza saber que en medio de tanta riqueza, existe este elemento que opaca a Bogotá. Este miedo que muchos sentimos, que llega incluso a oídos de extranjeros y crea prejuicios. Estas muertes ridículas, que ocurren en los momentos mas inesperados, que nos dejan atónitos y tratando de entender qué es lo que pasa...qué hacer para evitarlo.

A veces me da algo de risa pensar que estoy jugando a una ruleta rusa en esta ciudad, llevando mi computador y mi itouch a la universidad, cualquier cosa puede pasar en cualquier momento. Mientras camino por las calles de mi ciudad pienso que hay personas que valoran más aquello que llevo dentro de mi bolso que mi propia vida y no puedo sino reirme porque es verdaderamente increíble.

Abrir el periódico y encontrar relatos de este tipo, hablar en la Universidad y oír cuentos e historias, incluso en un semáforo podemos ver el reflejo de lo que es vivir en esta ciudad. No digo que esto sea lo único que cuenta, que Bogotá es solo esto, no, para nada. Es solo que...una vida vale más que un celular y las historias como la de la joven del semáforo, la de Fernando Quiroz y todas las otras que ocurren cada día son historias que hacen que el corazón se retuerza y duela un poco.

"ella habia sido la muerte absurda de uno de esos días. La muerte que, por ley de probabilidades , casi siempre les toca a otros,"

Tuesday, October 27, 2009

¿Qué es un buen día?

(Photo: Quais de la Saône, Lyon, France, 2009
Crédit: Jean-Etienne Parrot)

"If suddenly
you forget me
do not look for me,
for I shall already have forgotten you."
If You Forget Me, Pablo Neruda

A veces me detengo (en los momentos más inesperados del día) y me doy cuenta de todos los pensamientos que cruzan mi mente. De tantas ideas y pendejadas que a veces dan vueltas en mi cabeza y parecen jugar unas con otras. Se mezclan, se contradicen, se enredan. Es más que todo en las noches cuando me doy verdaderamente cuenta de las cosas que he pensado, las cosas que sigo pensando. Entre las sábanas de mi cama, mientras miro tres pequeñas ovejas que brillan en el techo de mi cuarto, me pregunto cómo somos capaces de mantenernos tan tranquilos con la cabeza tan llena de...todo.

Pienso en cosas que he dicho y cosas que quisiera decir, cosas que he hecho y cosas que quisiera hacer, así como en cosas que me habría gustado no haber hecho y no haber dicho. Días en los que solo pienso en verdaderas estupideces y día en los que pienso en cosas que nunca quisiera olvidar, días en los que una sola idea pareciera dar vueltas en mi cabeza todo el tiempo, sin cesar, siempre está ahí, presente y es generalmente mientras doy vueltas en mi cama, rodeada de postales y varias pertenencias, que las ideas surgen, me llenan...y no puedo hacer más sino pensarlas.

Hace poco viendo fotos y llenandome de nostalgia por momentos vividos y aquellos que quisiera vivir, entró una pequeña idea en mi pequeña cabeza y me pregunté: "Qué es un buen día?". Miré las fotos una vez más y tuve la certeza de que reposaba mi mirada sobre lo que fueron buenos días. Veo fotos en restaurantes, en mi casa, en la BSC, en las calles de Lyon, en un río, en Colombia, en Francia. Días en los que estaba tranquila, más que feliz estaba tranquila, sabía que aunque habían muchas más cosas que podía pedir, muchas más cosas que podía anhelar...no me nacía la necesidad o incluso el deseo de pedirlas. En mi sentía una certitud de que el día fue lo que fue y que si hubiera sido de cualquier otra forma tal vez no lo recordaría como un buen día.

Digamos que un buen día es un día en el que la vida cambia, pero entonces me pregunto si nuestras vidas no cambian todos los días. No, hoy no soy la misma persona que era ayer, ni soy la persona que seré mañana. Los cambios pueden ser imperceptibles, mínimos, pero cambio es cambio. Son estos pequeños cambios los que nos construyen y me viene a la mente una idea simpática de que como personas, estamos en constante construcción. Nos imagino a todos con un pequeño letrero colgado que dice "under construction".

Y en medio de todas estas palabras sin sentido, que de cierta manera siento que dan vueltas en esta página pero que no logro saber si en verdad estoy diciendo algo, pienso en un día que estaba sobre Quai de la Saone con una amiga, dos bebidas de Starbucks en nuestras manos y el sol del atardecer que nos mantenía calidas mientras el cielo oscurecia lentamente. Hablábamos de aquello que me esperaba para los siguientes 4 meses, aquello que me esperaba para mi futuro. No sabía si angustiarme, estar feliz, estar nerviosa...creo que era una mezcla de todas las anteriores. Y mientras discutíamos le dije que solo sabía que estaba feliz de haber vuelto, que a pesar del miedo que me apretaba un poco el corazón este seguía su ritmo tranquilo, esperando a que el miedo nos dejara tranquilos a los dos.

Me acerqué al borde del río, ya un poco más oscuro que unos minutos antes y me di cuenta que a pesar de la adversidad que podía llegar en los siguientes meses, de las complicaciones y los esfuerzos, en ese preciso momento, ahí con ella, sentí que el solo hecho de estar ahí parada, con la vista que tenía, la compañía y la circunstancias, era suficiente para poner en mi cara una sonrisa de ponque. Esta sensación es la que creo que caracteriza un buen día, un día en el cual toda posible adversidad sigue siendo real, sigue estando a la vuelta de cualquier esquina, pero tener la capacidad de sentir la tranquilidad en momentos como este, nos hace darnos cuentas que estamos bien como estamos y que aunque podamos necesitar o querer más, en ese preciso momento, en ese día...podemos dejar esa ansiedad, ese anhelo para otra ocasión, podemos dejar cualquier otra idea, fuera de nuestras cabezas...no permitirles que corrompan el momento.

Un buen día es caminar por las calles y tomar fotografias de los alrededores, un buen día es salir a comprar ingredientes para cocinar mi-cuits, un buen día es aquel en el cual al levantarse y al voltear se ve a la persona que uno ama, un buen día es uno donde hay una taza de chocolate caliente, en el cual se oye la canción que se quería escuchar, esa que hace que todo el resto del mundo se detenga mientras la melodía continua. Un buen día es ir a un restaurante tarde en la noche y comer un tiramisu de postre.

Un buen día es caminar con el corazón tranquilo y con el solo anhelo de tener más tiempo...juste pour que ça dure pour toujours.


"...I like for you to be still..."

Sunday, October 11, 2009

:Sunday Night Thoughts:


(Photo: Forêt de Clapiers 2009, Clapiers, France)

Después de las Fiestas – Julio Cortazar

Y cuando todo el mundo se iba

y nos quedábamos los dos

entre vasos vacíos y ceniceros sucios,


qué hermoso era saber que estabas
ahí
como un remanso,

sola conmigo al borde de la noche,

y que durabas, eras más que el tiempo,


eras la que no se iba

porque una misma almohada

y una misma tibieza

iba a llamarnos otra vez

al despertar al nuevo día,

juntos, riendo, despeinados.

It seems to me that happiness is one of the hardest things to find in this life. I sometimes wonder if it is just THAT hard to find it, or if maybe it is by our own doing that it takes such hard work. Because of this I decided that will take whatever small happiness I can get and enjoy it for as long as I can. I have noticed that it is the tiny, small details in life which seem to bring a smile to our faces and warm our hearts. Some silly text message or e-mail, a small gesture or a gentle touch, a cup of hot chocolate and pancakes.


I ask myself if I am happy now, I think of times when I was certain that I was, I knew that I needed nothing more, only more time to enjoy it. I think of streets, people, situations, my head of full of so many memories of happiness, and I keep longing for them. I think of a bed on which I was sitting and waiting for someone to come home. I remember smiles and a group of young men cheering. I remember how it felt to be loved.

Life without all these moments seems unreal, seems impossible. I want to find the happiness I felt then, now. I try to be a bigger person and move on, like we are all supposed to. Life here seems like a dream, I keep wondering when it is that I will wake up. I feel that I belong elsewhere, that there are other things waiting for me and I want to find them. People may think that it is just a wish to get away, to be free...I just want to do what I have always wanted to do, I want to be able to fulfill the dream that I have had since God knows when.


I don't really know how to act here, I'm not entirely sure I know what it is that I'm supposed to do or how I am supposed to be. We have all changed, people I knew are different now and I know for a fact that I am a different person. I am hesitant, I am not sure of what I want and even if I knew, I don't know if I would know how to get it. It seems to me that I tend to keep a distance, not to care so much, to go with the flow and embrace whatever may come my way. I am not sure what it is that I deserve.

C'est normal que j'aie peur. It feel that I have had the best that I'll ever get. I don't see how I can do any better than that, I can't help but wonder if there is truly a possibility of anybody looking at me in the same way. Being here has become a matter of accepting the present, of being constantly brought back to reality. Absence brings me back to reality. I am living as best as I can, with what I have.

I am scared shitless. There is the possibility that there will be someone else. Someone else will come and everything starts all over again. Someone else would probably be better, it would serve as far more than a distraction, instead of yearning for the presence and company of a person that is far away, there would be a person there, present, that could be touched, seen, loved.


I am not in the spirits for searching, I am looking for nothing, except probably distractions. I thought I had found one not so long ago. Something to make the parting seem a little less hard. Funnily enough I found my distraction to be not entirely healthy for me. After the parting, it seems that what I want is to find affection, affection that will be willingly given, that I can reciprocate and that may fill a little bit of the void that has been hanging around since I got on that plane.

Why is it that we look for affection where there is none to be given? I thought that I knew what it was that I wanted until I had it in front of me and realised I would probably be better off without it. As I said before, happiness is just too damn hard to find sometimes and it seems awfully ridiculous to go around, chasing an illusion of happiness which in turn only leads to misery. I have no desire for misery, I have no desire for complications, drama and silly fights over incredibly silly subjects. I try to hold on to the silly things that put a smile on my face, I try to take the good of every situation and let the complications slide past me, unnoticed.

Why is it then, that I hold on vigorously to such a complicated situation? Because in the midst of the complications, the memories, the hopes and the disappointments...in the midst of all that chaos, I find happiness that I never knew I would experience. I refuse to turn my back on happiness like that, I refuse to simply let go and forget. I don't want to forget and I'd really like not to be forgotten.


I think of second chances, meetings, encounters. I think of streets in France, in cities unknown to me but that I wish to explore. I think of a bench next to a Park on a street in New York City. I ponder about promises that were never made in order to never be broken.


I have decided that I'll just go with the flow, all take things as they may come and I cast misery aside. The ideal thing to do, would be to shut up and be happy.


I'll just have a cup of chocolate and a plate of pancakes while I wait for happiness to arrive :)

"A veces, casi siempre...seguro pienso en ti,"