Monday, January 25, 2010

..Un Paro Cardiaco Para Llevar Por Favor..

(Photo: Parrilla 'El Torito, Costanera Sur, Buenos Aires, Argentina)


"Me verás volar por la ciudad de la furia, donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todo," - Ciudad de la Furia, Soda Stereo

Creo que sobra decir que soy un fracaso para los blogs, pasar más de un mes sin escribir es la clara evidencia de este hecho, incluso durante el tiempo que pasó pensé en cosas para escribir pero Dios en medio de tantas cosas para hacer y de no hacer nada, no me nació el impulso para escribir. Es por eso que ahora, un mes y 23 días después vuelvo a esta página que en verdad no quisiera abandonar.

Bueno dejando de lado toda la chachara acerca de mi fracaso como bloggeadora (linda la palabra), volvamos a lo que importa, que vendría siendo la entrada en sí.

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Durante el mes de diciembre realicé un viaje a Buenos Aires para visitar a J-E y para disfrutar del placer que son los alfajores, helados, vinos, carnes, chocolates y caminar por las calles porteñas. Fue un muy buen mes, dos semanas en Buenos Aires y dos semanas viajando por el norte argentino y negriandome para quedar bien morena. Caminamos, comimos, bebimos, salimos, nos reimos, nos quemamos, hablamos, tomamos fotos, vivimos la life argentina.

En medio de tantos placeres argentinos no podiamos dejar de lado el paseo a la Costanera Sur, plan que no hice la primera vez que fuí a Argentina con mis padres. Qué es la Costanera Sur? Bueno, tal vez me equivoque en mi descripción pero para mí es la avenida que bordea el río de la Plata y que pasa al lado de la Reserva Ecológica, con botellas de plastico y basura en la mitad detalle que hacer que en medio del calor veraneo de BsAs dan bastantes ganas de meterse al agua. Qué hay en la Costanera Sur? Fácil, Bondiola, Choripan y música to go avec.

Creo que fuimos un sábado, con muchísima hambre luego de no haber comido nada antes de salir del apartamento, caminando al lado de los edificios de Puerto Madero, un pequeño parque, un campo y vías férreas cubiertas casi completamente por el césped. Llegamos a la Costanera, ya con el hambre al 100% y visualizando el Choripan, la calle peatonal con 'stands'/ carritos asadores, estos mismos con sus puestos donde se encuentran los aderezos para el plato de su elección y una heladera con todo tipo de gaseosas y una que otra cerveza.

Paramos en el primero que vimos: 'Parrillada el Torito', el cocinero allá atrás, con su variedad de carnes, tienen de todo tipo: niño perdido, paloma, paloma perdida, sorpresa, res, cerdo...En fin, yo como no había tenido la experiencia, pedí un choripan, ya lo tenía fichado, lo traía en la cabeza desde que salimos del apto, J-E pidió una bondiola, para aquellos incultos que no saben lo que es, es carne de cerdo (and God knows what else) picada. Algo que me marcó de mi estadía en Argentina es que a pesar que hablamos el mismo idioma, en una gran cantidad de oportunidades las personas no me entendían cuando hablaba, sí tal vez sea porque no digo el 'shhh', pero igual me perturbó un poco pues debía acudir a J-E para aclarar lo que decía...qué tan loco es eso? Una colombiana pidiendole a un francés que le explique a un argentino lo que quiere para comer.

Mientras esperábamos, sentí algo de pena por Monsieur le chef, pues ahí en ese puesto detrás de ese asador, las gotas de sudor que rodaban por su frente (y probablemente por todo el resto de su cuerpo) no pasaron desapercibidas. Cuando estuvo lista nuestra comida proseguimos a recogerla, el hombre en su eterna sabiduría nos dio el choripan y la bondiola, cada uno con su respectiva servilleta, la cual en menos de tres segundos estaba completamente transparente.

Proseguimos con los aderezos los cuales varían entre ensalada de tomate,lechuga, cebolla, salsas de todos los colores y sabores, vinagretas y como veinte platos más llenos con quien sabe que más. La verdad, el choripan eran tan grande que el pensar agregarle algo más parecía imposible pero pues igual tratamos. La parte más simpática de esta experiencia es saber como carajos hacer para comerse esa cosa, uno la mira por todos los lados, abre un poco la boca y trata de morder, no, no era por ese lado...bueno trate por otro. Para los que creen que comerse un perro caliente (o pancho) es difícil, recomiendo que se abstengan de comerse uno de estos, corren el riesgo de 1. Que el choripan termine como decoración de la ropa que llevan o 2. Atragantarse en el intento.

La conversación mientras que comíamos fue nula pues el grado de concentración que se requiere para comerse una cosa de esas es bastante elevado, fijarse que no se este cayendo un pedazo por ningún lado, que no se vaya a manchar la ropa, tratar que la única servilleta que le dieron no se engrase a una velocidad descomunal para al menos poder tratar de limpiarse la boca. Unos minutos después debimos pedir más servilletas, era cuestión de urgencia. Al finalizar la comida, simpática idea pues uno al ver el tamaño de estas comidas no cree que pueda acabarlas, nos miramos y miramos nuestras panzas las cuales debieron haber crecido unos cuantos centímetros. Uno se dice: ah, no eran tan grande o tan pesado después de todo...dele uno o dos minutos y siente como su peso se va acomodando en su sistema y luego sabrá que si no se mueve inmediatamente para bajarlo un poco, es muy probable que se quede bloqueado en el sitió en donde se encuentra sentado.

Luego de 300 servilletas y respirar muy profundo, nos pusimos de pie y proseguimos a buscar un sitio donde lavarnos las manos, J-E evidentemente aprovecha la situación para ser una nalga y mojarme con el chorrito de agua y así en vez de lavarme las manos terminé casi bañada. Luego de esta saludable comida, decidimos continuar con nuestro plan saludable y caminamos o pues, rodamos por la Costanera Sur.

Esta es una experiencia 100% argentina, la gente está ahí comiendo tranquila, cuestiones de sanidad e higiene olvidadas por completo pues siempre está bien comerse esa comida que no se está muy seguro de donde viene, cuanto lleva ahí o en qué condiciones fue preparada porque al final sabe delicioso y quita el hambre por tres días. Gente trotando, tomando mate sobre el borde de la avenida, jugando futbol y haciendo picnics, buena música de fondo para acompañar...or maybe not, pero bueno, el ambiente esta ahí, es sólo cuestión de ir a disfrutarlo. Una de las tantas cosas que hace que enarmorarse de Buenos Aires sea tan fácil...un paro cardiaco para llevar por favor.


"Buenos Aires se ve...tan suceptible,"

Wednesday, December 2, 2009

Así se baila el Tango


(Photo: CD's Buenos - Aires Paris Electronic Tango,Hybrid Tango, Natallia - Tango Electronico)


"Milonga pa' recordarte, milonga sentimental...otros se quejan llorando, yo canto pa' no llorar" - Milonga Sentimental, Otros Aires.

La noche antes de mi vuelo de regreso a Colombia salimos a comer a un restaurante y luego de eso fuimos a tomar algo en el Centre Ville. Caminamos por la Esplanade y por el Jardin des Champ de Mars de Montpellier y llegamos al Musée Fabre, en el patio justo en frente del restaurante del museo había un gran grupo de gente y se oía un tango en el aire. Al acercarnos más nos dimos cuenta que era una de esas noches en las que la gente reúne en un sitio especifico a bailar, en este caso evidentemente era una noche de tango. La gente milongueaba y bailaba lentamente, el tango guiaba sus pasos, lentos y sensuales, marcados e incitantes.

Nos acercamos a la mesas, yo me quede cerca de la mujer que colocaba la música, le pregunté quien era el artista y cual era la canción que sonaba. Mientras me respondía continué observando a la masa humana que se deslizaba lentamente a través de la pista, sus pasos tan suaves que parecían flotar a milímetros del suelo. La mujer me preguntó si sabía bailar tango, le respondí que no, nunca lo había intentado pero que me encantaba escucharlo, sobre todo el tango electrónico.

"Bebe tus nostalgias en el sordo cafetin"

Me despedí de la mujer y me dirigí a la mesa donde estabamos sentados. Ahí seguí mirando el dulce y lento baile que se presentaba ante mis ojos. En ese momento me dije que era una verdadera lastima no saber bailar pues me habría encantado participar en ese momento, en ese grupo de gente unida por un ritmo y guiando sus pasos lentamente por la pista. Vi parejas de todos tipos y edades, hombres, mujeres, jóvenes, viejos, los imaginaba a todos como enamorados, que venían a dejar de ser dos para volverse uno al ritmo del tango.

Cada quien iba a su ritmo, escogía sus pasos, se deslizaba como deseaba. Cada paso se marcaba, se sentía. Sus rostros separados por un leve milimetro, sus brazos firmes, sosteniendose mutuamente y sus piernas...dibujando figuras y decorando cada uno de sus movimientos. El leve roce de una pierna sobre otra, una caricia escondida. Un beso perdido entre el sonido del bandoneón.

La música se detiene y pareciera como si todos hubieran salido de un trance, como si el fin de la música los transportara una vez más a esa noche de verano en el centro de Montpellier. Sonríen, agradecen, se abrazan y se besan y lentamente la pista va quedando vacía.

"A veces...cuando logro sobrevivir al Domingo que rara vez florece"

Estando de regreso en la tierra del café y la cheverecidad decidí no dejar atrás esa idea de bailar tango y por eso decidí comenzar unas clases. Encontré una pequeña academia cerca de mi casa, con un grupo igualmente pequeño compuesto por más mujeres que hombres y por un profesor bastante simpático. Ya habiendo visto más de una vez como se baila el tango, me pregunté que tan difícil sería aprender, que tanto tiempo me tomaría llegar a alcanzar un nivel que se pudiera considerar decente, que si en algún momento llegara a ir a Buenos Aires y hubiera una milonga que yo pudiera participar en ella (asi fuera con los pasos más básicos).

Comencé mis clases hace ya unos 4 meses y medio, 2 horas cada semana. En verdad no es mucho, razón por la cual mi progreso ha sido más bien lento sin embargo desde el primer día me di cuenta que tomar estas clases fue una muy buena decisión. Sentía que quería aprender, practicar y moverme como se movían los alumnos que iban más avanzados. Hay una señora de unos 60 años que en una ocasión bailó toda una canción con el profesor (Miguel Angel) y al finalizar la música lo único que pude decir fue: "Yo quiero...(bailar así)."

"Borracho y desaliñado entró el cantor malherido, bebiose hasta el apellido para poder entonar"

En mi ultima clase aprendimos uno de esos pasos que uno ve y dice: "que vaina tan sexy carajo" en verdad quedé atónita y cuando logré hacerlo me sentí realizada, imaginé juntar todo lo que he aprendido y poder hacerlo en ritmo real, en una milonga, bailando en el sentido contrario a las agujas del reloj (porque así se hace). Apoyar mis manos suavemente sobre la espalda de mi pareja, descansar mi cabeza ligeramente contra su barbilla y dejarnos llevar por la música. Caminar, disociar, entrar a quinta, hacer ochos rodeando bien, el pie se desliza por el piso, pivot. Dejandonos llevar, dejandome llevar. Salida americana, entrada a quinta, pivot y lentamente deslizo una pierna contra la otra, la cruzo y vuelve a bajar, siempre manteniendo el equilibrio, la sensualidad, el ritmo.

"Un pedazo de barrio allá en Pompeya, durmiendose al costado del terraplén"

El Tango se baila con la mirada arriba, hombros relajados, mano en la espalda y dejandose llevar, ningún paso es ensayado, estos nacen del ritmo, mantener la pose recta y el resultado es simple y pura sensualidad, romance, nostalgia, tristeza, todo esto expresado a través del bandoneón y su suave música. Es un trance, un viaje a un momento distinto en el que las palabras no existen, las miradas se cruzan, los cuerpos se tocan, se rozan, se sostienen. Es un momento en el que dejamos de ser dos, para volvernos uno.

"Pero entre tanto tango encontré su ropa junto a mi ropa"

Tuesday, November 24, 2009

:Billet d'Avion:

(Photo: Cerveza Redds, Beer Station 85, Bogotá, Colombia)

"I love you not for what you are, but for what I am when I'm with you," - Author Unknown


Elle avait le billet d’avion dans son sac à main, celui-ci était au-dessous de ses jambes, juste à côté du gilet de sauvetage. Elle a ouvert les yeux doucement, 8 :4opm vol à NY…ouais, c’était à cette heure qu’elle avait pris son avion, maintenant elle ne savait pas quelle heure il était. Elle avait laissé sa montre sur son bureau, chez elle. De certaine manière elle avait pensé que dès qu’elle prenait son avion ; le temps ne compterait plus.

Elle avait peur, ses mains tremblaient et depuis quelques jours elle avait froid, mais froid du genre qui se mettait dans les os et qu’elle ne pouvait pas apaiser. C’était bizarre, il faisait nuit et elle le savait même si elle ne le voyait pas. Les hôtesses de l’air avaient déjà passé plusieurs fois avec des plateaux, de la nourriture et des boissons. Non, je ne veux rien, merci. Souri.

Le billet était vieux, dans son sac il devait être écrasé par toutes ses affaires, par son portefeuille, son passeport et quoi d’autre. Elle essayait d’agir comme si ce billet, vieux et écrasé ne valait rien quand en réalité, elle sentait qu’il valait plus que n’importe quel autre élément dans sa vie. Elle ne pouvait pas nier l’importance de ce but de papier, elle était quand même dans l’avion, en train de traverser l’Atlantique. Oui, elle savait que le billet avait une valeur.

À NY il y avait une rue où elle était censé d’y aller. Rendez-vous là-bas, tu iras ? Oui, on se verra là-bas. Il y avait une chaise, elle attendrait sur cette chaise, pendant combien de temps ? Allait-t-elle rester toute la journée ? Et s’il ne venait pas ? Non, non, pense pas à ça…on verra…tout va se passer bien.

Elle a demandé un peu de vin, elle sentait que cela lui ferait bien en ce moment. Elle regardait l’hôtesse de l’air pendant qu’elle le demandait quel type de vin elle voulait. Rouge. En vrai, elle ne connaissait rien sur le vin, elle faisait toujours confiance à ceux qui apparemment en connaissaient plus. Le vin gardait un million de souvenirs, dans ses couleurs, ses odeurs et ses goûts. Le vin l’a faite penser à lui. Elle en avait bu un peu juste avant de se retrouver pour la deuxième fois, au milieu d’une place. Les gens dansaient la salsa autour d’eux. Ils se regardaient, l’un à l’autre.

Elle était dans l’avion, elle buvait du vin et pensait à lui. Putain, comme elle était pathétique. Elle gardait les souvenirs de ce qu’ils avaient vécu comme si c’était hier. Elle n’aimait pas trop les avions, en fait. Chaque fois qu’elle prenait un, elle avait des sentiments différents.

En vrai, elle a décidé que tout dependait que ce qui l’attendait de l’autre côté.


Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. – Gabriel Garcia Marquez


Sunday, November 8, 2009

250 Pesos El Minuto

(Photo: La Candelaria, Bogotá, Colombia)


"que a ella, por robarle la cadena, un ladrón la había matado en la carrera séptima de Bogotá" - En Esas Andaba Cuando La Ví, Fernando Quiroz

Y me da algo de tristeza pensar en lo que motiva esta entrada en el blog; no es una salida a Bogotá o la memoria de algún momento, no es una nostalgia que necesito expresar, una tristeza a desahogar o una felicidad a plasmar, es un recuento de una muerte completamente ridícula. Y ahora que escribo, pienso que gran parte de las muertes que se dan en este país, en esta ciudad tienen esa característica particular...que son completamente ridículas.

En el aeropuerto, esperando mi avión para volver a Francia compré un libro para entretenerme, aquello de los vuelos largos y demás. Compré un libro de Fernando Quiroz, el que cité arriba. Es un libro fácil de leer, con una historia que refleja detalles de Bogotá y de Buenos Aires, la realidad de la capital colombiana, la historia de un hombre que trata escapar de su propia vida luego del asesinato de su esposa por parte de un ladrón que buscaba quitarle una cadena. Ridículo. Completamente ridículo y aun así es completamente cierto. De este libro me marcaron dos aspectos, el primero la historia de amor que se desenvuelve a través de las calles de la capital porteña y el segundo, la descripción del impacto de una tragedia que se dio en las calles de Bogotá.

La semana pasada estuve hablando con mi mamá mientras la acompañaba a hacer una compras y pasando por una calle que tendemos a frecuentar me pregunta por una mujer que se paraba en el semáforo acompañada de una amiga, generalmente para pedir plata. Me preguntó si recordaba a la mujer y le dije que no, pero en fin, me dijo que dos días antes había pasado por ahí y vió que solo estaba una de las dos jóvenes. Aprovechando la luz roja del semáforo y su naturaleza habladora, mi mamá preguntó por la otra muchacha.

-"La mataron la semana pasada, estaba hablando por el celular y un man por robarselo fue y la agredió y ella no se dejó entonces el tipo la mató"

Yo me imagino la escena, y muchas veces me he preguntado que haría si en algún momento de mi vida llega alguien a atracarme, a quitarme mi itouch o mi computador. La gente aquí dice que no vale la pena ponerse a pelear por eso, va el ladrón y le saca un chuzo o una pistola y hasta ahí llega la historia. Digan lo que digan, yo creo...que si llegara el momento yo me le tiro encima, yo no me dejo, y tal vez, tal vez me salga cara esa jugada.

En mi cabeza no cabe la idea que alguien sea capaz de matar por un celular, por un misero celular, por plata, por una cadena. Mi vida vale más que eso, una vida vale más que eso. Que ocurre dentro de las cabezas de las personas para poder llegar a creer que por un celular se puede acabar con la vida de una persona? Matar a un estudiante por su computador? Apuñalar a una mujer por su cadena de oro? Si, es cierto que es gente que tal vez viva de lo que roban, de lo que pueden quitar, es gente que vive de las vidas que quitan.

Cualquiera podría preguntarse por qué escribí sobre esto, por qué resaltar este lado oscuro de esta mágica ciudad, de este hermoso país y de su gente 'feliz'. Por qué hablar de esto? porque desafortunadamente es una realidad que nos sigue, su sombra está presente en nuestros días, sentimos su peso cuando caminamos por las calles con cosas de valor y con susto de que por alguna razón hoy no sea el día...y nos ganamos una loteria en la que nadie quisiera participar.

Amo esta ciudad, amo sus calles, sus bares, sus restaurantes y me da tristeza saber que en medio de tanta riqueza, existe este elemento que opaca a Bogotá. Este miedo que muchos sentimos, que llega incluso a oídos de extranjeros y crea prejuicios. Estas muertes ridículas, que ocurren en los momentos mas inesperados, que nos dejan atónitos y tratando de entender qué es lo que pasa...qué hacer para evitarlo.

A veces me da algo de risa pensar que estoy jugando a una ruleta rusa en esta ciudad, llevando mi computador y mi itouch a la universidad, cualquier cosa puede pasar en cualquier momento. Mientras camino por las calles de mi ciudad pienso que hay personas que valoran más aquello que llevo dentro de mi bolso que mi propia vida y no puedo sino reirme porque es verdaderamente increíble.

Abrir el periódico y encontrar relatos de este tipo, hablar en la Universidad y oír cuentos e historias, incluso en un semáforo podemos ver el reflejo de lo que es vivir en esta ciudad. No digo que esto sea lo único que cuenta, que Bogotá es solo esto, no, para nada. Es solo que...una vida vale más que un celular y las historias como la de la joven del semáforo, la de Fernando Quiroz y todas las otras que ocurren cada día son historias que hacen que el corazón se retuerza y duela un poco.

"ella habia sido la muerte absurda de uno de esos días. La muerte que, por ley de probabilidades , casi siempre les toca a otros,"

Tuesday, October 27, 2009

¿Qué es un buen día?

(Photo: Quais de la Saône, Lyon, France, 2009
Crédit: Jean-Etienne Parrot)

"If suddenly
you forget me
do not look for me,
for I shall already have forgotten you."
If You Forget Me, Pablo Neruda

A veces me detengo (en los momentos más inesperados del día) y me doy cuenta de todos los pensamientos que cruzan mi mente. De tantas ideas y pendejadas que a veces dan vueltas en mi cabeza y parecen jugar unas con otras. Se mezclan, se contradicen, se enredan. Es más que todo en las noches cuando me doy verdaderamente cuenta de las cosas que he pensado, las cosas que sigo pensando. Entre las sábanas de mi cama, mientras miro tres pequeñas ovejas que brillan en el techo de mi cuarto, me pregunto cómo somos capaces de mantenernos tan tranquilos con la cabeza tan llena de...todo.

Pienso en cosas que he dicho y cosas que quisiera decir, cosas que he hecho y cosas que quisiera hacer, así como en cosas que me habría gustado no haber hecho y no haber dicho. Días en los que solo pienso en verdaderas estupideces y día en los que pienso en cosas que nunca quisiera olvidar, días en los que una sola idea pareciera dar vueltas en mi cabeza todo el tiempo, sin cesar, siempre está ahí, presente y es generalmente mientras doy vueltas en mi cama, rodeada de postales y varias pertenencias, que las ideas surgen, me llenan...y no puedo hacer más sino pensarlas.

Hace poco viendo fotos y llenandome de nostalgia por momentos vividos y aquellos que quisiera vivir, entró una pequeña idea en mi pequeña cabeza y me pregunté: "Qué es un buen día?". Miré las fotos una vez más y tuve la certeza de que reposaba mi mirada sobre lo que fueron buenos días. Veo fotos en restaurantes, en mi casa, en la BSC, en las calles de Lyon, en un río, en Colombia, en Francia. Días en los que estaba tranquila, más que feliz estaba tranquila, sabía que aunque habían muchas más cosas que podía pedir, muchas más cosas que podía anhelar...no me nacía la necesidad o incluso el deseo de pedirlas. En mi sentía una certitud de que el día fue lo que fue y que si hubiera sido de cualquier otra forma tal vez no lo recordaría como un buen día.

Digamos que un buen día es un día en el que la vida cambia, pero entonces me pregunto si nuestras vidas no cambian todos los días. No, hoy no soy la misma persona que era ayer, ni soy la persona que seré mañana. Los cambios pueden ser imperceptibles, mínimos, pero cambio es cambio. Son estos pequeños cambios los que nos construyen y me viene a la mente una idea simpática de que como personas, estamos en constante construcción. Nos imagino a todos con un pequeño letrero colgado que dice "under construction".

Y en medio de todas estas palabras sin sentido, que de cierta manera siento que dan vueltas en esta página pero que no logro saber si en verdad estoy diciendo algo, pienso en un día que estaba sobre Quai de la Saone con una amiga, dos bebidas de Starbucks en nuestras manos y el sol del atardecer que nos mantenía calidas mientras el cielo oscurecia lentamente. Hablábamos de aquello que me esperaba para los siguientes 4 meses, aquello que me esperaba para mi futuro. No sabía si angustiarme, estar feliz, estar nerviosa...creo que era una mezcla de todas las anteriores. Y mientras discutíamos le dije que solo sabía que estaba feliz de haber vuelto, que a pesar del miedo que me apretaba un poco el corazón este seguía su ritmo tranquilo, esperando a que el miedo nos dejara tranquilos a los dos.

Me acerqué al borde del río, ya un poco más oscuro que unos minutos antes y me di cuenta que a pesar de la adversidad que podía llegar en los siguientes meses, de las complicaciones y los esfuerzos, en ese preciso momento, ahí con ella, sentí que el solo hecho de estar ahí parada, con la vista que tenía, la compañía y la circunstancias, era suficiente para poner en mi cara una sonrisa de ponque. Esta sensación es la que creo que caracteriza un buen día, un día en el cual toda posible adversidad sigue siendo real, sigue estando a la vuelta de cualquier esquina, pero tener la capacidad de sentir la tranquilidad en momentos como este, nos hace darnos cuentas que estamos bien como estamos y que aunque podamos necesitar o querer más, en ese preciso momento, en ese día...podemos dejar esa ansiedad, ese anhelo para otra ocasión, podemos dejar cualquier otra idea, fuera de nuestras cabezas...no permitirles que corrompan el momento.

Un buen día es caminar por las calles y tomar fotografias de los alrededores, un buen día es salir a comprar ingredientes para cocinar mi-cuits, un buen día es aquel en el cual al levantarse y al voltear se ve a la persona que uno ama, un buen día es uno donde hay una taza de chocolate caliente, en el cual se oye la canción que se quería escuchar, esa que hace que todo el resto del mundo se detenga mientras la melodía continua. Un buen día es ir a un restaurante tarde en la noche y comer un tiramisu de postre.

Un buen día es caminar con el corazón tranquilo y con el solo anhelo de tener más tiempo...juste pour que ça dure pour toujours.


"...I like for you to be still..."

Sunday, October 11, 2009

:Sunday Night Thoughts:


(Photo: Forêt de Clapiers 2009, Clapiers, France)

Después de las Fiestas – Julio Cortazar

Y cuando todo el mundo se iba

y nos quedábamos los dos

entre vasos vacíos y ceniceros sucios,


qué hermoso era saber que estabas
ahí
como un remanso,

sola conmigo al borde de la noche,

y que durabas, eras más que el tiempo,


eras la que no se iba

porque una misma almohada

y una misma tibieza

iba a llamarnos otra vez

al despertar al nuevo día,

juntos, riendo, despeinados.

It seems to me that happiness is one of the hardest things to find in this life. I sometimes wonder if it is just THAT hard to find it, or if maybe it is by our own doing that it takes such hard work. Because of this I decided that will take whatever small happiness I can get and enjoy it for as long as I can. I have noticed that it is the tiny, small details in life which seem to bring a smile to our faces and warm our hearts. Some silly text message or e-mail, a small gesture or a gentle touch, a cup of hot chocolate and pancakes.


I ask myself if I am happy now, I think of times when I was certain that I was, I knew that I needed nothing more, only more time to enjoy it. I think of streets, people, situations, my head of full of so many memories of happiness, and I keep longing for them. I think of a bed on which I was sitting and waiting for someone to come home. I remember smiles and a group of young men cheering. I remember how it felt to be loved.

Life without all these moments seems unreal, seems impossible. I want to find the happiness I felt then, now. I try to be a bigger person and move on, like we are all supposed to. Life here seems like a dream, I keep wondering when it is that I will wake up. I feel that I belong elsewhere, that there are other things waiting for me and I want to find them. People may think that it is just a wish to get away, to be free...I just want to do what I have always wanted to do, I want to be able to fulfill the dream that I have had since God knows when.


I don't really know how to act here, I'm not entirely sure I know what it is that I'm supposed to do or how I am supposed to be. We have all changed, people I knew are different now and I know for a fact that I am a different person. I am hesitant, I am not sure of what I want and even if I knew, I don't know if I would know how to get it. It seems to me that I tend to keep a distance, not to care so much, to go with the flow and embrace whatever may come my way. I am not sure what it is that I deserve.

C'est normal que j'aie peur. It feel that I have had the best that I'll ever get. I don't see how I can do any better than that, I can't help but wonder if there is truly a possibility of anybody looking at me in the same way. Being here has become a matter of accepting the present, of being constantly brought back to reality. Absence brings me back to reality. I am living as best as I can, with what I have.

I am scared shitless. There is the possibility that there will be someone else. Someone else will come and everything starts all over again. Someone else would probably be better, it would serve as far more than a distraction, instead of yearning for the presence and company of a person that is far away, there would be a person there, present, that could be touched, seen, loved.


I am not in the spirits for searching, I am looking for nothing, except probably distractions. I thought I had found one not so long ago. Something to make the parting seem a little less hard. Funnily enough I found my distraction to be not entirely healthy for me. After the parting, it seems that what I want is to find affection, affection that will be willingly given, that I can reciprocate and that may fill a little bit of the void that has been hanging around since I got on that plane.

Why is it that we look for affection where there is none to be given? I thought that I knew what it was that I wanted until I had it in front of me and realised I would probably be better off without it. As I said before, happiness is just too damn hard to find sometimes and it seems awfully ridiculous to go around, chasing an illusion of happiness which in turn only leads to misery. I have no desire for misery, I have no desire for complications, drama and silly fights over incredibly silly subjects. I try to hold on to the silly things that put a smile on my face, I try to take the good of every situation and let the complications slide past me, unnoticed.

Why is it then, that I hold on vigorously to such a complicated situation? Because in the midst of the complications, the memories, the hopes and the disappointments...in the midst of all that chaos, I find happiness that I never knew I would experience. I refuse to turn my back on happiness like that, I refuse to simply let go and forget. I don't want to forget and I'd really like not to be forgotten.


I think of second chances, meetings, encounters. I think of streets in France, in cities unknown to me but that I wish to explore. I think of a bench next to a Park on a street in New York City. I ponder about promises that were never made in order to never be broken.


I have decided that I'll just go with the flow, all take things as they may come and I cast misery aside. The ideal thing to do, would be to shut up and be happy.


I'll just have a cup of chocolate and a plate of pancakes while I wait for happiness to arrive :)

"A veces, casi siempre...seguro pienso en ti,"


Sunday, September 27, 2009

:Night Out @ Bogotá:


(Photo: Entrada BBC - Calle 85, Bogotá, Colombia)
"..Te quiero cerca pa' tocarte y pa' bailar..." - Pa' Bailar, Bajofondo Tango Club y Julieta Venegas.
En vista de mi regreso a Bogotá considero que sería prudente relatar algo que se ha vuelto una constante en mi vida y que disfruto con pasión. Relataré entonces, lo que es salir en las noches en esta ciudad, en la cual las calles vibran con la música de las discotecas. Luego de una no tan larga semana en la U, lo único que todos esperamos es que llegue el fincho para poder volverse loco y olvidarse de todo, menos de la fiesta :D. Cómo empieza el plan? Bueno, digamos que por Facebook, se manda un mensaje, a ver quien responde, lo que me encanta de estos planes organizados por Facebook es que la gente que uno invita nunca va, pero gente que no se invito siempre llega. Luego de esos intentos fallidos en los que finalmente nunca se logra saber quien va y quien no, se recurre al siguiente medio: El celular. Cómo es la vuelta con el celular? Una llamadera a todo el mundo, en la cual se oye: "Qhubo, si, que hacemos hoy?", "Llame usted, yo no tengo minutos", "Lo llamo cuando salga", "No tengo plata"...en fin, algo logra cuadrarse: "En la 85? Si, listo ahí nos vemos".

Y c'est parti. Entonces se llega a el sitio (en taxi o lo llevan a uno), se espera a que llegue el resto de la gente y listo. Digamos un sitio como Bogotá Beer Company, donde los sueños se hacen realidad y la felicidad se transforma en un liquido de color rojo o negro en su defecto y sabe a gloria. Se pide una Half n Half o una Black n Tan, se sienta uno en la terraza y empieza a echar carreta, se prepara el ambiente de la fiesta. Se oye la música a lo lejos en los bares y mientras tanto se va pensando a donde ir, a qué sitio entrar y donde no molestarán mucho o no será tan caro. Alrededor se siente un ambiente de relax, sin tensión, gente alrededor tomando sus tragos, hablando, colombianos, extranjeros, jóvenes, viejos, churros y no tan churros.

Al irse terminando la jarra de cerveza, se empieza a entrar en mode rumba. Se paga la cuenta, que es muchos casos es un gran caos, "Lo suyo qué fue?", "Quien pidió esto?", "El IVA está incluido?", "Y la propina?", "Alguien me puede prestar?" En medio de montañas de billetes y un reguero de monedas se deja la cuenta, se sale del sitio y se comienza la travesía a través de las calles de la nueva zona Rosa de Bogotá. Caminando por las calles, se pasa por bares, discotecas, chuzos, sitios donde se sale a comer a las 3:30am para bajar la borrachera o porque simplemente a esa hora tiende a dar un hambre brutal. Calles compuestas por bares y bares, una discoteca al lado de la otra, no logra saberse cual está poniendo qué música y claramente, cantidades de gente que andan en el mismo plan que uno, nenas entaconadas y arregladas, nenes con sus chaquetas de cuero y sus 'looks' de rumba. Es toda una odisea caminar entre las calles, evitando estrellarse con los que están ebrios e incluso con los que están sobrios, estando pendiente de no ser arrollado por algún taxi, los cuales andan a velocidades descomunales en calles donde la gente se atraviesa como si nada.

Mi parte favorita de estos planes es decidir a donde ir a rumbear. Dios, es ahí donde se entra en conflicto: "No parce el cover es muy caro", "No a ese sitio no, eso es un hueco", "No ahí joden mucho para entrar", "Yo voy a donde sea pero no a Santa". La cuestión es que la toma de esta decisión no es algo que se haga previamente, generalmente cuando se dice que se quiere ir a un sitio en especifico, NUNCA se termina entrando ahí. Cómo se determina a donde entrar entonces? Pues simple, se camina por toda la 82 mirando a ver cual sitio es bueno,bonito y barato...y que aun haya espacio adentro para medio moverse. Se vuelve entonces una caminadera por las calles abarrotadas de gente, en el que las ganas de rumba se incrementan y en muchos casos el desespero también. En estos paseos es cuando la gente se pierde, se ve la gente con el celular: "Donde está?" "No lo veo", "Ya entró?", finalmente a través de un milagro se decide un sitio, el siguiente paso es lograr entrar.

Digamos que son alrededor de las 11:30pm, los sitios aún llenos y la música sonando, haciendo vibrar las paredes y uno con ganas de bailar, de entrar y de Get The Party Started. Se hace la fila para la entrada, se muestra la cédula, el bouncer lo mira a uno para asegurarse de que efectivamente si es uno el de la foto (Si, soy yo, solo que es una foto muy mala). Se paga el cover, se entra y la música se mete en las venas. Time to dance. Qué es lo primero que dice la gente al entrar a un sitio? "Bueno, entonces qué...compramos guaro?" La gente hace vaca, ponen plata y una vez más se ve una montaña de billetes juntados para comprar una botella de guaro, que viene con sus respectivas copitas. Se reparten, se hacen brindis, y comienza la fiesta. Reggeaton, Vallenato, Electronica, Salsa. Se hace el circulo de amigos donde todos bailan en conjunto y de vez en cuando se arman parejas, también puede pasar que llegan desconocidos a bailar con uno.

A las 3:30am se acaba la faena ya que es la nueva ley (que personalmente me deprime de sobremanera), algunos saldrán borrachos, otros prendidos y otros sobrios. Las salidas de todos estos sitios están caracterizadas por los vendedores ambulantes que se parquean ahí, con sus paquetes de papas, chicles y Bom Bom Buns. Cajetillas de cigarrillos y supercocos. Nos dirigimos entonces al primer sitio donde vendan comida, empanadas, arepas, lo que sea para matar el hambre o bajar la prenda, en estas situaciones ya nadie jode por donde se esta comprando la comida ni con qué está hecha, igual todos sabemos que es con niño perdido.

Luego de esta buena comida, ya un poco más sobrios nos dirigimos a la parte dolorosa de la noche, la cogida de taxi. Es en ese momento que en verdad detesto donde vivo, pues es lo que podemos llamar...retiradito. Por qué es tan grave esto? porque el taxi sale bien caro. Se hace ruta para ver quien coge taxi con quien y además por ser mujer requiero que me acompañen a mi casa. Lo del taxi es todo un video también, porque pasa que nos metemos de a siete en un taxi, unos encima de otros, unos más sobrios que otros y si hay borrachos, con la mano lista en la puerta en caso de emergencia. Es bueno comentar también que en las tempranas horas de la mañana, el semáforo pierde toda utilidad para los taxistas. Se llega en tiempo record y durante el recorrido uno va con el corazón en la garganta, cogido de lo que puede tenerse y rogando porque no pase nada.

Se llega a la casa, "Me presta plata? Yo le pago esta semana," El taxi se va y hasta ahí llega la noche. Si uno está prendido la llegada a la casa también es toda una aventura, aunque en mi caso soy afortunada porque mi casa no me toca abrirla con llave entonces me salvo de esa escena en la que uno en medio de una prenda muy dura trata de meter la llave donde es, pero simplemente no lo logra. Al entrar se trata de no hacer ruido pero uno se estrella con todo lo que no se le atraviesa a uno en el camino. Y la gloria es ver la cama, tirarse encima así sea con ropa y todo y dejarse llevar por el cansancio, resultado de toda esta aventura que es salir por las noches en Bogotá.

Si hay algo que me alegra de haber vuelto, son estas salidas. Como digo, es toda una aventura, toda una odisea. Para mi, estas salidas tienen a Bogotá escrito en todas partes, hacen parte de lo que és vivir en esta ciudad, y evidentemente es muy diferente a como eran las salidas en Francia. Es una experiencia 100% rola.

Entonces que, farra esta noche?